CURSO DE ADIESTRAMIENTO EN CUIDADOS INTENSIVOS PARA ENFERMERIA

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domingo, 17 de octubre de 2010

PROTOCOLO DE N-ACETILCISTEINA
MÁS HIDRATACION EN LA PREVENCION DE LA NEFROPATIA POR CONTRASTE.

En los últimos 30 años, como producto del avance tecnológico se ha incrementado el uso de agentes de contraste radiológico para estudios diagnósticos ( PIV, TAC y otros) y terapéuticos (cateterismo cardiaco, angiografía,etc). Numerosos estudios han demostrado que estos agentes farmacológicos son los responsables de un incremento en la estancia hospitalaria de aproximadamente 10% debido a falla renal aguda y representa la tercera causa de deterioro de la función renal intrahospitalaria después de la disminución en la perfusión renal y la insuficiencia renal post-cirugía, llevando a un incremento en la morbi-mortalidad y con repercusiones socioeconómicas de importancia para las instituciones de salud.

El riesgo de desarrollar nefropatía por contraste, en la población general sin factores de riesgo establecidos es de aproximadamente 1% al 6% , en pacientes hospitalizados sometidos a procedimientos con contraste y puede llegar hasta un 50% en pacientes que poseen factores de riesgo para desarrollar nefropatía por contraste los cuales pueden desarrollar enfermedad renal crónica terminal y requerir diálisis transitoria, las cuales no resultan efectivas provocando un 40% de mortalidad intrahospitalaria y 19% de sobreviva a 2 años .

DEFINICIÓN

La nefropatía por contraste (RCIN), ha sido definida en las mayorías de los estudios clínicos como un deterioro de la función renal ocurrida en las 48 horas después de la administración de medio de contraste, y se manifiesta por un incremento absoluto en los niveles séricos de creatinina de al menos 44 umol/l o un incremento relativo de al menos un 25% sobre el valor sérico basal en ausencia de otra causa.

FACTORES DE RIESGO

Los factores de riesgo para RCIN se clasifican de acuerdo a las características del paciente y al medio de contraste utilizados.

FACTORES DE RIESGO RELACIONADOS AL PACIENTE

El principal factor de riego a considerar es la existencia de daño renal previo y diabetes. La incidencia de daño renal agudo inducido por medio de contraste en pacientes con DM ha sido reportado de un 9 a 40% en pacientes con insuficiencia renal crónica de mediana a moderada y un 50 a 90% en pacientes con insuficiencia renal crónica severa; Historia de fallo cardíaco congestivo se considera un factor independiente que asociado a nefropatía diabética incrementa el riego debido a una disminución en la perfusión renal. Otros factores son la presencia de HTA, el incremento en la edad, IAM en las 24 horas previas, depleción del volumen efectivo, el uso de medicamentos como TECA, AINES, diuréticos, anfotericina B, aminoglicosidos. Sin embargo la asociación de nefropatía por contraste asociada a terapia con drogas es contradictoria y la mayoría de la información proviene de estudios en animales y retrospectivos.

FACTORES DE RIESGO RELACIONADOS CON EL MEDIO DE CONTRASTE

Existen 4 tipos de medios de contraste utilizados en la práctica clínica que incluyen: los medios de contrate iónicos de baja osmolaridad y los no iónicos isosmolar y los iónicos de alta osmolaridad.
La principal diferencia entre estos agentes está basada en su osmolaridad y se ha demostrado en numerosos estudios clínicos y meta análisis que esta desarrolla un papel importante en la nefrotoxicidad. A los pacientes de alto riesgo se les debe aplicar medios iso- hipo-osmolares pues son menos nefrotóxicos en comparación con los hiperosmolares esto debido a que los medios de contrate hiperosmolares inducen a cambios hemodinámicos renales y efectos citotóxicos directos en las células epiteliales renales al transportar solutos en la diuresis activando un feedback túbulo glomerular y un incremento en la presión hidrostática tubular, la que puede causar compresión de la micro circulación intrarenal y una disminución en la tasa de filtración glomerular. También se ha comprobado que produce daño renal directo en las células epiteliales renales, el cual es independiente a la hipoxia. Los medios de contraste de más baja osmolaridad (iso-osmolares) presentan el inconveniente de que a más baja osmolaridad se produce un aumento en la viscosidad sanguínea que con lleva a una mayor estancia del medio de contraste en el riñón y un retardo en su eliminación aumentando la nefrotoxidad en la región medular renal explicado por una vacuolización de las células proximales tubulares, agregación eritrocitaria y un cese del flujo sanguíneo en la micro circulación renal. Recientemente se ha demostrado que los agentes iso-osmolares pueden ser incluso menos nefrotóxicos que los hipoosmolares en pacientes con factores de riego.” Otro factor de riesgo es la composición molecular de los agentes de contraste. En un estudio reciente por Heinrich y colaboradores se demostró que las moléculas de medio de contraste diméricas tiene mayor potencial citotóxico en las células del túbulo proximal renal in vitro que las moléculas de medio de contraste monoméricas, comparendo la actividad biológica de las diferentes moléculas de medio de contraste y excluyendo las propiedades fisicoquímicas de las soluciones, tales como la osmolaridad.

DOSIS DE MEDIOS DE CONTRATE

El volumen de medio de contraste se relaciona con el riesgo de nefropatía. La administración de pequeñas cantidades de medio de contraste y el evitar repetir estudios a corto plazo representan una de las mejores recomendaciones para prevenir la RCIN. Las dosis mínimas se han definido de diferente forma como <70 ml,<125 ml,<140 ml o <5 ml/kg ( a un máximo de 300 ml) dividido entre la concentración plasmática de creatinina. La dosis de medio de contraste recomendada por Boldenberg3 debe ser calculada con la siguiente fórmula:

5ml x (peso en kg /creatinina sérica umol/l) dividido entre 88.4.




RECOMENDACIONES

Por el incremento de procedimientos diagnósticos y terapéuticos que requieren el uso de medios de contraste con el fin de prevenir la nefropatía por contraste recomendamos:

  1. Identificar a los pacientes de alto riego valorando el riego/beneficio
  2. Utilizar medios de contraste no iónicos isomolar monoméricos a las dosis más baja posible.
  3. Hidratar a los pacientes a una dosis de 1 ml/kg/h 12 h antes y 12 horas después.
  4. Usar una dosis de NAC de 600 mg BID V.O. 1 día antes y el día del procedimiento junto a un esquema completo de hidratación y doblar la dosis en pacientes de alto riesgo o que no se les pueda cumplir el protocolo de hidratación completo.
  5. Cuando sea posible la administración de medio de contraste debe ser retrasada en pacientes con colapso circulatorio, TCC hasta que sus niveles hemodinámicos sean corregidos y en pacientes con IAM 24 horas después. Exposiciones repetidos deben ser retrasados en pacientes sin riego para desarrollar nefropatía por contraste 48 h y 72 horas en los pacientes de riesgo. En pacientes quienes desarrollen nefropatía por contraste evitar reexponerlos hasta que los niveles de creatinina hayan alcanzado niveles básales.
  6. Descontinuar agentes farmacológicos nefrotóxicos (AINES, diuréticos, TECA, anfotericina B y aminoglicósidos entre otros) uno a dos días antes de la administración del medio de contraste.

CONCLUSIóN

Un incremento relativo de al menos un 25% sobre el valor sérico basal de creatinina 48 horas después que se administra medio de contraste a un paciente se define como nefropatía por contraste. Para evitar esta patología existen varias estrategias y entre ellas el mantener al mínimo el uso de agentes de contraste asociado al uso de agentes de contraste hipo o iso-osmolar no iónicos monoméricos. La n-acetilcisteína demostró en múltiples estudios clínicos ser una droga antioxidante, de bajo riego barata, con pocos efectos secundarios que asociado a un protocolo completo de hidratación logro demostrar ser el mejor método para prevenir la nefropatía por medio de contraste principalmente en pacientes definidos de alto riego (DM, ICC, insufiencia renal previa, depleción de volumen, edad, agentes farmacológicos nefrotóxicos) La dosis usual del NAC es de 600 mg bid un día antes y el día del estudio ,pero esta dosis se puede doblar en pacientes de alto riego y en los cuales no fue posible completar el protocolo de hidratación de 1 ml/kg/h 12 h antes y 12 después del procedimiento.

N-ACETILCISTEINA

N-acetilcisteina. (NAC) Esta droga reduce el daño renal eliminando los radicales de oxígeno generados como resultado del daño toxico de las células tubulares renales siendo un antioxidante que puede tener efectos vasodilatadores directos en el riñón a través de un incremento en los efectos biológicos del oxido nítrico, el cual es un vasodilatador potente y estable que contribuye a mejorar la hemodinámica renal. La N-acetilcisteína un tiol reducido, es un precursor de L-cisteína y puede servir como un precursor para la síntesis de glutatión. Mejora el endotelio vasomotor en la circulación periférica y coronaria y es un potente antioxidante que elimina los radicales libres dependientes de oxígeno.

Fuente
Resumen tomado por la revista médica de Costa rica y Centro América LXIV (579)63-69; 2007.

Publicado por: TSUE. Carlos Suárez

domingo, 29 de agosto de 2010

IMPORTANCIA DEL CUIDADO EFICAZ
EN LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN

Las úlceras por presión son definidas como aquellas áreas de daño en la piel y tejidos subyacentes las cuales aparecen mayormente en pacientes encamados, con movilidad disminuida y/o limitada quienes se encuentran continuamente sometidos a una compresión constante entre las prominencias óseas. Produciéndose, en la mayoría de sus casos como resultado de una fuerza perpendicular a la piel que origina el hundimiento tisular del tejido pudiendo ocluir el flujo capilar en los tejidos blandos (hipoxia), sin embargo si se persiste su daño durante un periodo de tiempo prolongado se obtendría la necrosis del tejido propiamente; además del daño que ocasiona por la fricción.

Según la Agencia para Programas e Investigación de los Cuidados de Salud de Estados Unidos (AHCPR) se clasifican las úlceras por presión en cuatro estadios:

1. Estadio I:
Eritema que no palidece tras presión. Piel intacta (en pacientes de piel oscura observar edema, induración, decoloración y calor local).

2. Estadio II:
Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial con aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.

3. Estadio III:
Pérdida total de grosor de la piel con lesión o necrosis del tejido subcutáneo, pudiendo extenderse hasta la fascia subyacente pero sin atravesarla. La úlcera aparece como un cráter profundo y puede haber destrucción en el tejido adyacente.

4. Estadio IV:
Pérdida total del grosor de la piel con necrosis del tejido o daño muscular, óseo o de estructuras de sostén (tendón, cápsula articular, etc.). También puede asociarse a destrucción y tractos fistulosos en el tejido adyacente.

Las úlceras por presión suelen localizarse en las áreas declive del cuerpo que se encuentran en contacto continuo con el colchón, fundamentalmente en las que presentan prominencias óseas que aumentan la presión.

Tomando en consideración que el propio ambiente intrahospitalario, hace que en muchos casos nuestros pacientes se encuentren en situaciones de riesgos por factores tales como el expuesto anteriormente, ya que el mismo bien sea por causa de estadías prolongados en cama en donde se limita o disminuye la motilidad del paciente, con fines terapéuticos, se logra ocasionar la disminución de la circulación periférica al igual que la oxigenación en la sangre, conllevando a que la piel se encuentre en un estado de resequedad que bien sea por presión o fricción, vaya destruyendo gradualmente los tejidos y/o capas de la piel. Por una parte y por la otra, el daño que se logra en conjunto con la infecciones que se asocian, en la gran mayoría de los casos, al inadecuado manejo de su cuidado por parte del personal de salud (enfermería principalmente) o bien sea por alguna otra patología que lo pudiera producir (desnutrición, cáncer, obesidad, etc.).

Por ello la importancia que radica para este tipo de pacientes, los cambios posturales al igual que el buen manejo (praxis) de las úlceras por presión, tanto como para su asistencia, prevención y/o rehabilitación de la misma, consiguiendo un mayor grado de independencia en el paciente, promoviendo así el autocuidado, la educación para el equipo de salud y/o familiar lo que conduce a implementar nuevas estrategias para evitarlas, ya que se ha comprobado por medio de diversos estudios que la formación de las úlceras por presión se pueden evitar siendo responsabilidad de la familia y principalmente del personal de enfermería por ello se hace hincapié en la educación, trayendo como consecuencia que la estancia intrahospitalaria en los pacientes no sean tan prolongadas aumentando notoriamente en su calidad de vida.

BIBLIOGRAFÍA

http://perso.wanadoo.es/aniorte_nic/apunt_cuidad_cronic_10.htm
http://web.usal.es/~acardoso/temas/ulceras.html
CADIME, tratamiento local de ulceras por presión, boletín terapéutico anda luz, escuela andaluza de salud publica; año 2000, vol. 16 Nº 5 (disponible en www.easp.es/cadime)
Logroño, Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Ulceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Directrices Generales sobre Prevención de las Úlceras por Presión. España. 2003.
Ellen Baily Raffensperger. Manual de la Enfermería. Grupo Editorial OCEANO. España. 2006

Publicado por: TSUE. Carolina Campos

martes, 24 de agosto de 2010

INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA EN EL MANEJO

DEL DOLOR DEL PACIENTE QUEMADO

El propósito fundamental del presente artículo es aportar desde la óptica de la experiencia clínica, E lineamientos básicos para ofrecer cuidados de enfermería efectivos para aliviar el dolor de los pacientes quemados.

Las características particulares del quemado dadas por hiperalgesia, estrés postraumático, impacto psicológico y estímulos nociceptivos repetitivos, justifican la importancia de establecer pautas de manejo, en donde la enfermera se consolida como parte fundamental del abordaje multimodal e interdisciplinario del dolor, por su capacidad de liderar los procesos de atención, con sentido humanístico y ético.

En todas las etapas del proceso de recuperación, la persona quemada experimenta dolor que fluctúa en su intensidad, dependiendo de la realización de procedimientos, de la capacidad de adaptación, del umbral del dolor y de las experiencias anteriores. El dolor no controlado produce efectos negativos que alteran la mayoría de los patrones funcionales de salud para los que se proponen intervenciones de enfermería basadas en la evidencia.

INTRODUCCIÓN

La alteración multisistémica que desencadena el trauma térmico está ampliamente descrita y se basa en L la respuesta neuro hormonal integrada y en los mecanismos moduladores de respuesta inflamatoria de los cuales depende la recuperación o la complicación del paciente quemado. Dentro de los objetivos terapéuticos, el control del dolor se debe considerar prioritario. El manejo efectivo del dolor debe ser el resultante de la participación de cada integrante del grupo de dolor orientado por el anestesiólogo; no obstante dentro del mismo, la enfermera es la responsable del aseguramiento de la calidad de la atención. Dentro de sus funciones asistenciales se encuentran: valorar la intensidad del dolor, administrar la medicación prescrita, asegurar la continuidad de la administración del medicamento, valorar la efectividad del tratamiento y monitorizar adecuadamente los efectos colaterales; sin embargo, el cuidado de Enfermería implica además desarrollar habilidades que le permitan afrontar de manera integral y personalizada el manejo y control del dolor de sus pacientes, en términos de oportunidad, continuidad y calidad.

El manejo del dolor también aborda un componente humanístico y ético trascendental para la integridad del paciente. La enfermera tiene la responsabilidad ética de implementar cuidados tendientes a aliviar el sufrimiento.

Todas las medidas que estén encaminadas a mitigar el dolor de los enfermos, dignifican y mejoran la calidad de vida.

CONCEPTOS FISIOPATOLOGICOS DE LA QUEMADURA

La quemadura se define como una pérdida de sustancias de la superficie corporal por coagulación y destrucción de la piel y del tejido subcutáneo, ocasionado por alteraciones térmicas que comprenden el calor, el frío, los agentes químicos, la electricidad y las radiaciones(1)

Los efectos producidos por las que maduras están relacionados con múltiples factores entre los que se destacan el tipo de agente que produce la lesión, la intensidad y el tiempo de contacto con dicho agente y su gravedad depende de indicadores como: superficie corporal comprometida, profundidad de la lesión, edad, localización con compromiso de áreas especiales y patologías asociadas.

La quemadura de primer grado afecta la capa córnea de la epidermis y se caracteriza por dolor tipo ardor de me diana intensidad, eritema, edema y ausencia de flictenas, no requiere hospitalización y no deja secuelas.

En la quemadura de segundo grado superficial se han comprometido dos capas epidérmicas: córnea y granulosa de la epidermis y la capa superior o estrato papilar de la dermis quedando expuestos importantes paquetes nerviosos del tejido cutáneo compuestos por las terminaciones nerviosas libre s (TNL) y los corpúsculos receptores los cuales hacen posible la percepción de sensaciones específicas como el dolor, el tacto y la temperatura, haciendo de la piel el tejido sensitivo más extenso del cuerpo; en la quemadura mayor de segundo grado se suceden cambios en la distribución del fluido corporal alteran, entre otros sistemas el sistema nervioso periférico, provocan la compresión e irritación de las TNL, ocasionando hiperalgesia en la zona lesionada.



La quemadura de segundo grado afecta la dermis reticular, contrario a la hiperalgesia que se experimenta en la quemadura de segundo grado superficial, en este tipo de quemaduras se presenta hipoalgesia por la destrucción de las TNL que se encuentran distribuidas en la dermis; sin embargo, aunque en las zonas afectadas no se perciba dolor, en las zonas aledañas la sensación dolorosa se desencadena debido, en un principio, a la respuesta inflamatoria, y posteriormente al proceso de regeneración y cicatrización de los diferentes tejidos.

Un fenómeno similar ocurre con las quemaduras de tercer grado, en donde la lesión abarca todo el espesor de la piel hasta alcanzar músculo y hueso, destruyendo por completo los elementos nerviosos allí localizados, presentándose analgesia del área afectada o de coagulación. Sin embargo, en la zona de estasis y de hiperemia se produce compresión e irritación de dichas terminaciones, haciendo que en los lugares aledaños a la quemadura el dolor sea intenso y el movimiento de la zona lesionada se limite.

Paralelamente a estas respuestas sucede en el organismo el llamado síndrome general de adaptación, descrito por Selye, en donde el dolor es el factor desencadenante que asociado a la angustia codevan al estrés postrauma, por influencia hipotalámica sobre la adenohipófisis, provocando la liberación de adrenocorticotropina las cuales actúan a nivel de las suprarrenales en la zona cortical, estimulando la producción de mineralocorticoides y glucocorticoides y en la zona medular adrenalina y noradrenalina que por sus efectos vasoconstrictores producen elevación temporal de la tensión arterial. Si el estimulo persiste se presenta la hipotensión por estimulación de los barorreceptores produciendo se el shock neurogénico; es de anotar la importancia de los cambios físicos y químicos que se suceden después del trauma térmico relacionados con la respuesta inflamatoria en donde juegan un papel importante los mediadores inflamatorios como los radicales libres de oxígeno, el factor de necrosis tubular, además la cascada de ácido araquidónico produce sustancias vasoactivas y quimiotácticas derivadas de los componentes de la membrana celular en respuesta a la lesión térmica.

Basados en estos conceptos, se debe considerar la magnitud del problema del manejo del dolor de las personas quemadas en donde independientemente del agente causal y de la profundidad de la lesión siempre estará presente la sensación dolorosa propia del daño tisular directo y de la respuesta inflamatoria presente.

Aspectos psicológicos del dolor

El impacto emocional de sufrir una quemadura es muy grande. La magnitud del cuadro sintomático depende de diversos factores relacionados con la gravedad de la quemadura, las circunstancias que rodearon el accidente, y el estado psicológico anterior del paciente(2) dentro de los efectos fisiológicos y psicológicos del trauma térmico, el estrés postraumático cobra gran importancia en el quemado. La descarga afectiva asociada en la alteración de la imagen corporal, la certeza de saber que todas las quemaduras dejan algún tipo de secuelas y el drama socioeconómico que enmarca a la mayoría de las personas quemadas, son elementos agravantes para que se presenten estados de ansiedad, depresión y las demás señales d e 1 a reacción de adaptación que exacerban el cuadro doloroso, las cuales no están relacionadas con la gravedad de la quemadura sino con la capacidad de respuesta emocional de cada persona.

Partiendo de esta base, la enfermera tendrá la tarea de incluir dentro de su rutina de trabajo la habilidad de emplear técnicas cognoscitivas y de comportamiento y aplicarlas en cada uno de los procedimientos nociceptivos realizados con el paciente, identificando desde el ingreso la carga emocional negativa de cada paciente y tratarlo individualmente, teniendo mayor cuidado con aquellos ansiosos y demandantes de mayor cantidad de analgésicos.

Aspectos éticos en el manejo del dolor

Dentro de las responsabilidades fundamentales del ejercicio profesional de la enfermera se encuentra el de “aliviar el sufrimiento”. Este precepto consagrado en el código de ética para enfermeras del CIE (Comité Internacional de Enfermeras) se debe reflejar en cuidados de enfermería tendientes a contribuir con un eficaz tratamiento del dolor. “Curar a veces, mejorar a menudo, cuidar siempre, es la esencia de la Enfermería, esa es la razón de su existencia como profesión. El profesional de Enfermería en su trabajo diario se encuentra con el sufrimiento y el dolor y esta condición favorece la cotidianidad con el dolor humano hasta el extremo de ver como normal la presencia del dolor en la persona quemada, limitando su accionar a la administración de tratamientos farmacológicos ordenados.


Bibliografía :

  • De Los santos, Carlos E. Guía Básica Para El Tratamiento Del Paciente Quemado. 1999-2005
  • Phillip, Farme. Quemaduras De Piel. 2005
  • Heradon, Tratamiento Integral De Las Quemaduras. 2009 Edición # 3
  • Milena, Adriana; Ruedas, Vargas; Pérez, Lina del Carmen, El Dolor En El Paciente Quemado: Intervencion De Psiquiatria. Psiquiatria de enlaces. Diciembre 2008
Publicado por: TSUE Alejandra Angel

domingo, 15 de agosto de 2010

Insulina Inhalada en Diabetes Mellitus

    Desde hace muchos años el tratamiento terapéutico en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 1 y 2, se han realizado con hipoglucemiantes orales o con una amplia gama de insulinas subcutáneas. Como es ya de saberse la DM tipo 2 es la forma más común y se controla con régimen dietético mas hipoglucemiantes orales, a diferencia de los pacientes portadores de la DM tipo 1 quienes dependen de inyecciones de insulina subcutánea mas frecuente, y en algunos casos acompañados también de tratamiento VO.

    Las casas comerciales junto con el personal de salud han innovado constantemente la forma del tratamiento en estos pacientes, como lo es con el empleo de sesiones educativas, además de la invención de dispositivos de fácil uso para la administración debida de insulina según cada tipo de paciente. La población diabética en nuestro país es bastante numerosa y actualmente representada en mayor numero por la población infantil y de tercera edad. Es de gran importancia en estos pacientes la educación o el entrenamiento adecuado y rápido que se les pueda brindar.

     En la mayoría de los casos los niños y ancianos exponen que sienten temor al dolor por las constantes inyecciones, temor a las consecuencias físicas de la hipoglucemia, falta de conocimiento sobre la enfermedad y su evolución, y déficit de conocimiento en el adecuado tratamiento.

     En los adultos es más frecuente el descuido o incumplimiento del tratamiento, ya sea por déficit de información o falta de compromiso y responsabilidad.

    Con las razones anteriormente descritas, han ocurrido avances terapéuticos, tales como el que les nombro a continuación: Insulina Inhalada en DM, la cual es indicada por médicos en los casos anteriormente descritos. El mecanismo de acción del tratamiento comprende:

    Después de un diagnostico acertado en estos pacientes con DM tipo 1, como es de saberse se inicia un tratamiento alternativo con insulina, la cual habitualmente su vía de administración será la subcutánea o intravenosa por su adecuada respuesta, esta es una proteína de elevado peso molecular e hidrofilita. Por otra parte, la llegada de una insulina cuyo diámetro es de 1 a 1.5 micras permite una adecuada administración y penetración en los alvéolos pulmonares y así rápidamente teniendo acceso a la circulación sistémica, causo altas esperanzas e ilusión en el cambio del tratamiento de estos pacientes, y a la vez planes de ingresos económicos para los laboratorios que pudieran ofrecer este tipo de tratamiento.

     Para estos, empresas encargadas crearon un dispositivo adecuado para su administración por vías aéreas. Se trata de un dispositivo que libera una formula de polvo seco de insulina humana, la cual presenta las siguientes características:

  • Después de una inhalación de una sola dosis. El 40 % alcanza el tejido pulmonar y el 10 % es biodisponible y carece de efecto.
  • La respuesta a desear es más rápida que la que se obtiene por la administración subcutánea.
  • Preferiblemente se debe administrar de forma prepandrial.
  • Es de acción rápida y su duración es media.
  • Se puede combinar con hipoglucemiantes orales.
  • Se debe usar en pacientes con fobia a las agujas o lipodistrofia cutánea.
  • Pacientes con niveles altos de Hemoglobina Glucosilada.
  • En pacientes que tienen gran rechazo a punciones repetidas o por problemas en la zona de punción.

Esta contraindicado: (1)

  1. Mujeres embarazadas.
  2. Niños y adolescentes.
  3. Tabaquismo.
  4. Asma y EBPOC.
  5. Vol. De espiración forzada.








Esta indicado en pacientes: (1)

  1. Diabetes tipo 1 en los que el beneficio de sustituir una insulina subcutánea de acción rápida por la insulina inhalada supere los posibles riesgos.
  2. Diabetes tipo 2 que no están controlados adecuadamente con antidiabéticos orales

En el Sistema Nacional de Salud, la insulina inhalada sólo se financiará para los que cumplan uno de los siguientes requisitos:

  • Mayores de 18 años, con diabetes tipo 1, siempre que no presenten ninguna contraindicación al tratamiento.
  • Mayores de 18 años con diabetes tipo 2, solamente cuando:
  • Presenten problemas en el punto de inyección (lipodistrofia severa) o
  • Presenten una fobia insalvable a la administración subcutánea de insulina y sin respuesta a terapia.

Algunas características especiales:

  1. Se mide en mgr y no en UI, y se aconseja la primera dosis de 1 y 3 mgr.
  2. El paciente debe estar bien entrenado para evitar hipoglucemias.
  3. Conocimientos sobre el uso del inhalador: Debe ser limpiado por semana, no tener humedad y la válvula interna se debe reemplazar cada 2 semanas.
  4. Se debe hacer controles espirometritos.
  5. Según el Instituto Nacional de Excelencia clínica y salud en el Reino Unido recomienda este producto en pacientes que tienen gran rechazo a punciones repetidas o por problemas de zona de punción.

    Estudios recientes en diversos países, en su mayoría europeos destacan que el uso de insulina inhalada no aporta mayor beneficio que el de insulina subcutánea. Debido a esto se seguirán ejecutando ensayos o pruebas aleatorias en población diabética sobre su uso ya que en la mayoría de los casos, causa severas hipoglucemias.

    Por otra parte se podría utilizar esta alternativa para disminuir el tiempo y numero de inyecciones de insulina subcutánea, pero de ninguna manera apartar el tratamiento con Ins. Subcutánea. Y esto lo sustento con algunas desventajas como:

  • Alto costo del dispositivo y capsulas de insulina.
  • Prolongación del volumen espiración forzada.
  • Alta incidencia de hipoglucemias.
  • Difícil manejo del dispositivo.
    Actualmente se encuentran algunas publicaciones con respecto a resultados de estudios, experiencias y opiniones hechas con este tipo de insulina. A continuación se describen algunos: 'Exubera': una historia fallida para decepción de pacientes y profesionales

    En enero de 2006, Pfizer celebraba un nuevo hito en la historia de la diabetes: la EMEA aprobaba su insulina inhalada para el tratamiento de los tipos 1 y 2. Para decepción de médicos y pacientes, esta nueva opción en insulinoterapia tuvo una vida muy corta en España, en donde aterrizó en junio de 2007. En octubre, el laboratorio paraba su distribución alegando causas comerciales. Novo Nordisk y Eli Lilly echaban el freno poco después al desarrollo de las insulinas inhaladas presentes en su pipeline. La danesa, sin embargo, no ha abandonado su deseo de facilitar la administración de la insulina a los pacientes diabéticos y afirma que investiga con un nuevo tipo que podría administrarse por vía oral.
    La insulina inhalada en vez de la insulina inyectada de acción corta no parece ser más eficaz para el control glucémico, pero los pacientes con diabetes pueden preferirla

    Se realizaron seis ensayos sobre la administración de insulina de acción corta mediante inhalación en vez de inyección. Gran parte de las pruebas todavía no se publicaron en forma completa. Hasta el momento, los resultados sugieren que la insulina inhalada resulta en niveles de hemoglobina glucosilada similares; también parece similar la incidencia general de hipoglucemia, aunque los pacientes prefieran la insulina inhalada a la inyectada. La calidad de las pruebas no es buena, solamente dos estudios parecieron utilizar la misma insulina basal en los grupos de insulina inhalada y los de insulina inyectada. Es necesario realizar estudios más largos para comprobar si hay efectos secundarios en el pulmón. Es necesario administrar más insulina por inhalación que por inyección para lograr el mismo efecto y el costo-efectividad no se ha evaluado aún. Artículo seleccionado por: Dr. Rolando Teruel Ginés.
Fuentes bibliográficas:



Publicado por: Lcda. Merlyn Cabrera

jueves, 20 de mayo de 2010

Florence Nightingale

Florence Nightingale nació en Villa Colombia en Florencia, Italia el 12 de mayo de 1820. Hija de Frances y William Edward Nightingale, familia aristocrática victoriana bien educada y acaudalada. Florence y su hermana Parthenope, aprendieron italiano, latín, griego, historia y matemáticas, siendo su padre y tía paterna sus tutores además de otros. Su madre Frances Nightingale, también provenía de una familia adinerada. En 1837, a la edad de 17 años, escribió en su diario que escuchó el “Llamado de Dios”, una experiencia decisiva que fortaleció su convicción de que no estaba hecha para una vida ordinaria. En 1844, comenzó a asistir médicamente a los pobres e indigentes y, en 1845, anunció su firme decisión de ser Enfermera. Tuvo frecuentes conflictos con sus padres, que proyectaban el matrimonio para ella con Richard Moncton Milnes, a quien siete años después ella le rechaza definitivamente. En su diario explica el por qué decidió no aceptar la oferta de matrimonio.

“Yo tengo una naturaleza moral y activa que requiere satisfacción y eso no lo encontraría en la vida de él. Yo podría sentirme satisfecha si pasara la vida con él combinando nuestros diferentes poderes para lograr un gran objetivo. Yo no podría satisfacer esta naturaleza pasando la vida con él, en compromisos sociales y organizando las cosas domésticas”.

Logró mantener tenazmente su independencia. No era fácil encontrar una esfera de actividad que permitiera a Florence Nightingale encausar su talento y sus aptitudes. En 1845, Florence, decidida por cualquier medio a aprender la enfermería en la práctica, había pedido permiso a sus padres para atender a los enfermos en la Clínica Salisbury, cuyo médico jefe era un amigo de la familia, pero, no obtuvo el permiso, no porque tuvieran algo en particular contra el hospital, sino porque sus padres consideraban que no era un trabajo adecuado para una dama de su posición social. Comentario de Florence sobre este asunto: “para ellos era como si hubiese decidido ser ayudante de cocina”.

Finalmente, llegó a la amarga conclusión de que sólo la viudez o la pobreza podían dar una ocasión de trabajar a una mujer con educación.Durante este triste periodo de su vida, recibió cierto estímulo del doctor Samuel Gridley Howe, el americano pionero en la enseñanza para ciegos, quien le aconsejó que perseverase en su vocación de Enfermera a pesar de la consternación de familiares y amigos.

Cuando vivió en 1848 en Londres, Florence tuvo la oportunidad de enseñar durante varios meses a los niños pobres (sus “ladronzuelos”) en la Ragged School de Westminster. Esta experiencia le abrió los ojos ante el fenómeno de la pobreza y adquirió la certeza de que podía ser útil, pero, una vez más no pudo hacer oídos sordos a los reparos de su familia:

“Si pudiéramos ser educados – observó Florence – dejando al margen lo que la gente piense o deje de pensar y teniendo en cuenta sólo lo que en principio es bueno o malo ¡qué diferente sería todo!”

Sin descuidar la cotidianeidad de su vida de Fe, en 1849, Florence se embarcó en un viaje cultural por Egipto y Grecia durante el que dedicó algún tiempo a tomar apuntes detallados sobre la situación social y sobre los vestigios arqueológicos.En el viaje de regreso, de paso por Alemania, el grupo visitó Kaiserswerth, cerca de Düsseldorf, lugar en el que el pastor Theodor Fliedner había fundado en 1836 un hospital que era además orfanato y escuela. El personal de la institución estaba formado por “diaconisas” formadas por Fliedner y su esposa Caroline.
A los treinta años, “la edad a la que Jesucristo comenzó su misión” (en palabras de Florence), volvió a Kaiserswerth para recibir una formación de Enfermera, pese a la tenaz oposición de su familia. Florence demostró ser una alumna capacitada y al cabo de tres meses de formación el pastor Fliedner le sugirió que publicara un relato sobre la vida en Kaiserswerth destinado a los lectores ingleses (Nightingale, 1851).


Florence Nightingale no encontró una aplicación inmediata a su recién adquirida formación, por lo que a su regreso de Kaiserswerth, en 1851, redactó un borrador de lo que ella denominó su “religión para artesanos”. Eran consideraciones filosóficas que publicó más tarde en tres volúmenes, en una edición privada, con el título Suggestions for thought for searchers after religious truth, (Nightingale, 1860), algo así como “Sugerencia para los investigadores, más allá de la verdad religiosa”. En un capítulo de carácter semi-autobiográfico titulado “Cassandra”, que es texto clave para entender la historia de la mujer del siglo XIX, lanzó un apasionado llamamiento a un nuevo tipo de educación:

“Las mujeres anhelan una educación que les enseñe a enseñar, que les enseñe las reglas de la mente humana y cómo aplicarlas…” (Nightingale, 1860).

Como era característico en ella, tras haber expresado su idealismo, proseguía con su pragmatismo: “y sabiendo, en la situación actual, lo imperfecta que puede ser tal educación, anhelan una experiencia, pero una experiencia aplicada y sistematizada”.
Entre 1851 y 1854, Nightingale completó la instrucción práctica que había adquirido en Kaiserswerth visitando hospitales de Gran Bretaña y de Europa y recogiendo información.

Sistematizó todas estas experiencias analizando informes de hospitales y publicaciones oficiales sobre la sanidad pública.
Cuando en 1853 visitó el Hospital Lariboisière en París, quedó favorablemente impresionada por sus salas, construidas a modo de pabellones. Estas salas estaban especialmente diseñadas para recibir la luz y el aire fresco, al tiempo que permitían que los “efluvios malignos” o “miasmas” pudieran disiparse entre los largos y estrechos bloques. Su estudio sobre la disminución de la mortalidad en Lariboisière contribuyó a confirmar la denominada “teoría de los miasmas”, que sostenía que la enfermedad surgía espontáneamente en los espacios sucios y cerrados. Ésta había sido la base para el desarrollo de la sanidad pública en el Reino Unido a partir de 1830, con medidas tales como la construcción de alcantarillas y el suministro de agua pura a las ciudades.

El interés de Florence Nightingale por la higiene, así como la importancia que dio al papel de la enfermera en la organización del entorno, se debe en gran medida a su forma de entender las causas de la enfermedad. Ella consideraba que nunca se le había enseñado nada sobre la naturaleza de la enfermedad, ni siquiera en Kaiserswerth, sino que había aprendido a través de la experiencia, la observación y la reflexión, de modo que, cuando fue llamada a organizar la formación de Enfermeras, intentó reproducir las condiciones en las que ella había aprendido la realidad evidente de la enfermedad. Ella sólo obtuvo su primer empleo en agosto de 1853, era un puesto que por fin le daba la oportunidad de aplicar sus conocimientos y su formación. Fue nombrada Directora de un sanatorio para señoras de la alta sociedad, que se encontraba en Upper Harley Street, n° 1 en el West End de Londres, donde permaneció hasta el estallido de la guerra de Crimea. Demostró ser una excelente gerente y, aunque en el trabajo diario tanto ella como sus Enfermeras se atenían sin discusión a las indicaciones de los Médicos, en todo lo referente al tratamiento y en sus relaciones con el Comité de Dirección impugnaba las decisiones y a veces hasta hacía caso omiso de ellas en interés de los pacientes.

En 1854, el 21 de Octubre, la designación de Florence Nightingale para dirigir a un grupo de 38 enfermeras no tenía precedente alguno, ofreciéndose voluntariamente partieron hacia Scutari bajo la autorización de Sydney Herberto. Ninguna mujer había ocupado antes un puesto oficial en el ejército y su nombramiento podía tener resultados interesantes, ya que se trataba de una Enfermera experimentada, muy inteligente, pero nada dispuesta a aceptar órdenes de una jerarquía cerril. Florence entendió inmediatamente cuál era la situación en Scutari, donde se encontraba el principal hospital británico. Como no deseaba ganarse la antipatía de los Médicos, lo que habría dificultado las posibles reformas, sus primeras medidas fueron someter a sus Enfermeras a la autoridad de los Médicos e instalar una lavandería en el hospital. En tan sólo un mes ya había conseguido mejoras en el mantenimiento de las salas, había obtenido ropa de cama y prendas nuevas para los soldados y había mejorado las comidas del hospital. Ya que a su llegada a Scutari lo que encontró fue:

  • Soldados mal heridos en unas condiciones sanitarias reprobables y con cuidados de personal oficial Médico indiferentes.
  • Escasez de medicamentos.
  • Infecciones comunes que eran mortales:
    TIFUS EXANTEMÁTICO trasmitido por piojos o por pulgas.
    Fiebre de Tifoidea:
    Cólera.
    Disentería.
    Tuberculosis.
    Heridas de guerra.

Si su genio administrativo la hizo ganarse el respeto de la reina Victoria y de muchos de los miembros del gobierno, lo que suscitó el cariño del pueblo británico fue la atención y el cuidado que dedicó personalmente a los soldados enfermos y heridos. Se dice que cada noche recorría los seis kilómetros de pasillos del hospital y un soldado agradecido recordaba cómo besaba la sombra de la “dama del candil” cuando ésta pasaba por su lado.

En noviembre de 1855, en el momento en que la popularidad que ganó Florence durante la guerra de Crimea había llegado a su apogeo, un grupo de seguidores suyos organizaron una reunión pública en Londres con el fin de reunir fondos para que, a su regreso a Inglaterra, pudiera llevar a cabo la reforma de los hospitales civiles mediante la creación de una escuela modelo de Enfermeras y de auxiliares de hospital.

Cuando volvió el 7 de Agosto en 1857 a Londres - Gran Bretaña, Florence se indignó al comprobar que las autoridades no parecían dispuestas a investigar demasiado sobre la desastrosa organización que había causado en Crimea 16.000 muertos por enfermedad frente a 4.000 muertos en el campo de batalla. Inmediatamente montó una campaña para la creación de una comisión investigadora, y el asunto no concluyó hasta 1860.

Con Sidney Herbert como presidente de la misma y con una mayoría de partidarios en la junta, Florence se dedicó a ordenar sus pruebas sobre la mala administración de los hospitales y a reunir estadísticas de mortalidad.

Florence Nightingale elaboró planes para la educación médica militar en sus “Notas sobre cuestiones relativas a la sanidad, la eficacia y la administración de los hospitales en el Ejército Británico”, publicadas en 1858 en una edición privada. El objetivo de la formación estaba claramente basado en las lecciones aprendidas en la reciente guerra:

[…] sea cual sea el grado de información científica de que disponen los estudiantes al entrar en el ejército, poco o nada puede deducirse de ello en lo tocante a sus conocimientos prácticos. Pero como ingresar en el ejército significa para ellos, automáticamente, enfrentarse con la práctica, y en un corto espacio de tiempo tienen pacientes a su cargo, parece necesaria la existencia de una escuela donde el alumno pueda adquirir un conocimiento práctico entre su ingreso en el ejército y el momento en que se incorpore a su regimiento (Nightingale, 1858,).
Su interés por la educación en el ejército abarcaba desde la formación de los médicos hasta la enseñanza a las tropas. Un artículo de reciente publicación sobre este aspecto poco
conocido de la labor de Florence Nightingale ha mostrado que tenía ideas más bien avanzadas para su época, ya que ella pensaba que podía educarse de algún modo al soldado raso.

“Nunca he podido compartir – escribía – el prejuicio sobre la indolencia, la sensualidad y la ineptitud del soldado. Al contrario, creo […] que nunca he conocido a una gente tan receptiva y atenta como el del ejército. Si se les ofrece la oportunidad de enviar dinero a casa de manera rápida y segura […] lo harán. Si se les ofrece una escuela, asistirán a clase. Si se les ofrece un libro, un juego y una linterna mágica, dejarán de beber “.

El éxito de las salas de lectura de Scutari alentó a Florence Nightingale después de la guerra a promover, con cierto éxito, la creación de salas similares en cuarteles más grandes. La experiencia de Crimea brindó a Florence la oportunidad de poner a prueba sus ideas; de ahí que, después de la guerra, se sintiera obligada a publicar sus conclusiones (Nightingale, 1858; 1859).Sabía que había que aprovechar inmediatamente la posibilidad de sacar las lecciones de la guerra:

“No podemos repetirlo, como si fuese un experimento químico. Debe ser presentado como un ejemplo histórico”.
Así, Florence Nightingale sólo volvió a consagrarse a la formación de Enfermeras en 1859, cuatro años después de la guerra de Crimea, la elección en 1860 de Florence como primera mujer miembro de la Royal Statistical Society se basó esencialmente en la calidad de sus estadísticas sobre Crimea.


La formación de las Enfermeras

La idea de formar enfermeras no era totalmente nueva en la Gran Bretaña de mediados del siglo XIX. Ya antes de la guerra de Crimea habían comenzado a resurgir las asociaciones de Enfermeras, que agrupaban a numerosas mujeres competentes y moralmente intachables, en contraposición al estereotipo de Enfermera borracha e ignorante creado por Charles Dickens.

Durante los decenios de 1830-1840 y 1840-1850 y gracias a las nuevas libertades religiosas, se habían creado en Gran Bretaña numerosos centros como St. John’s House, una hermandad anglicana creada en 1848 que en tres meses formaba a mujeres para cuidar a los enfermos pobres en sus propios hogares.En los hospitales, algunos habían empezado ya a protestar ruidosamente contra las nuevas enfermeras. En 1856, John Flint South, cirujano en el hospital St. Thomas de Londres, declaró que en su opinión una Enfermera no necesitaba más formación que una criada.

A pesar de todo, Florence y el Fondo Nightingale comenzaron a negociar en 1859 la creación
de un centro de formación de enfermeras en el hospital St. Thomas. La oposición de ciertos sectores de la profesión médica era inevitable.
Florence Nightingale prefería intervenir de modo indirecto a tomar directamente decisiones, pero en lo que respecta a la Escuela Nightingale otros motivos pueden haberla llevado a permanecer en un segundo plano. La enfermedad que la había venido aquejando desde la guerra de Crimea limitaba su actividad, por lo que parecía lógico que delegase las funciones de dirección de la escuela, con su enorme volumen de trabajo, a alguna enérgica Jefa de Enfermeras. Aunque hubiera gozado de buena salud, probablemente nunca se hubiera dedicado a la enseñanza.
De su correspondencia privada se desprende que no estimaba ser una buena profesora de mujeres. En diciembre de 1861 escribió a Mary Mohl no sin cierta exageración:

”Mis teorías no han suscitado interés entre las mujeres. Las que fueron conmigo a Crimea no aprendieron nada de mí, y ninguna […] ha sacado las lecciones de la guerra”.

Aunque Florence Nightingale consideraba que los libros de texto eran inapropiados para enseñar en qué consistía el “quehacer” de la Enfermera, admitía que los libros podían ser útiles para familiarizarse con el entorno administrativo o sanitario de la labor de la Enfermera. Su insistencia en que para facilitar el estudio y la reflexión cada alumna Enfermera debía tener su propia habitación en el Hogar Nightingale, muestra que no sólo le preocupaba el aspecto práctico de la formación. Según Monica Baly, historiadora del Fondo Nightingale:

El candil no dio luz inmediatamente; la reforma llegó de manera lenta y penosa, de forma que lo que se conoció como el sistema Nightingale no fue el proyecto ideal imaginado por Florence, sino un experimento pragmático derivado de un compromiso forzoso (Baly, 1986, pág. 230).

Los éxitos de la escuela facilitaron la incorporación de alumnasmejor capacitadas, por lo que “Enfermeras Nightingale” cada vez mejor preparadas comenzaron a crear sus propias Escuelas de Enfermeras.

Las primeras emigraciones de “Enfermeras Nightingale” a Australia, Canadá, India, Finlandia, Alemania, Suecia y Estados Unidos permitieron la creación de una red internacional de escuelas que aplicaban el sistema Nightingale. A medida que el oficio de enfermera se convertía en todo el mundo en una ocupación digna para la mujer, el “candil de Florence” pasó a ser el emblema de la profesión, simbolizando, por un lado, la esperanza transmitida a los heridos en Crimea y, por otro, la cultura y el estudio.

Las teorías de Florence Nightingale

Si hubo un momento en que pudo decirse que del candil de Florence Nightingale venía efectivamente la luz, fue en 1882, año en que escribió dos artículos para el Quain’s dictionary of medicine titulados “Formación de las Enfermeras” y “Cómo cuidar al enfermo”.
En el primero presentó, por vez primera, los requisitos que debía cumplir una escuela ideal de Enfermeras a partir de la experiencia de la Escuela Nightingale, expuso también una teoría sobre el aprendizaje en la que hacía hincapié en la adquisición de las destrezas prácticas:

La observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar (Nightingale, 1882).

Florence Nightingale consideraba que, una vez que la enfermera había “aprendido a aprender”, el proceso de formación debía continuar más allá de la escuela. Sus ideas al respecto eran asombrosamente vanguardistas: “hoy en día, cada cinco o diez años se necesita una segunda formación”
En 1860 publicó un libro delgado de 136 páginas que sirvió como piedra angular del plan de estudios en las escuelas de Enfermería: Notas Sobre La EnfermeríaWhat it is, and what it is not ¿Qué es y lo que no es?

Su recomendación a los estudiantes de enfermería (1873):

La enfermería es un llamado superior, un llamado honorable... El honor radica en el amor por la perfección, la consistencia y en el trabajo duro para conseguirla...

1883: Fue concedida la “Cruz Roja Real de la Reina Victoria”.

1907 Fue la primer mujer que se le otorgo el orden del merito.

1908: Le dieron la libertad honoraria de la ciudad de Londres.

El 13 de Agosto de 1910 Fallece y es enterrada por sus familiares en el cementerio de Wellow del Este Inglaterra del St. Margaret.

Bibliografía:

Carlos Peña.
http://www.elpracticante.galeon.com/. Florence Nightingale
Ladios Martín M. El legado de Nightingale. Educare21 2005; 22. Disponible en: http://enfermeria21.com/educaretm
José Siles González (1996): Pasado, presente y futuro de la Enfermería en España. Perspectiva Histórica y Epistemológica, CECOVA, Alicante.
Juana Hernández Conesa (1995): Historia de la Enfermería. Un análisis histórico de los cuidados de Enfermería, Interamericana McGraw-Hill, Madrid.
Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española. Ediciones Rayuela.
Gran Diccionario Enciclopédico Durván. Ediciones Durván.

Publicado por: Hector Vidal

domingo, 9 de mayo de 2010

DECLARACIÓN DE LISBOA DE LA ASOCIACIÓN MÉDICA MUNDIAL SOBRE LOS DERECHOS DEL PACIENTE.
Adoptada por la 34ª Asamblea Médica Mundial Lisboa, Portugal, Septiembre/Octubre 1981 y enmendada por la 47ª Asamblea General Bali, Indonesia, Septiembre 1995


1. Derecho a la atención médica de buena calidad
  • Toda persona tiene derecho, sin discriminación, a una atención médica apropiada.
  • Todo paciente tiene derecho a ser atendido por un médico que él sepa que tiene libertad para dar una opinión clínica y ética, sin ninguna interferencia exterior.
  • El paciente siempre debe ser tratado respetando sus mejores intereses. El tratamiento aplicado debe ser conforme a los principios médicos generalmente aprobados.
  • La seguridad de la calidad siempre debe ser parte de la atención médica y los médicos, en especial, deben aceptar la responsabilidad de ser los guardianes de la calidad de los servicios médicos.
  • En circunstancias cuando se debe elegir entre pacientes potenciales para un tratamiento particular, el que es limitado, todos esos pacientes tienen derecho a una selección justa para ese tratamiento. Dicha elección debe estar basada en criterios médicos y debe hacerse sin discriminación
  • El paciente tiene derecho a una atención médica continua. El médico tiene la obligación de cooperar en la coordinación de la atención médicamente indicada, con otro personal de salud que trata al paciente. El médico puede no discontinuar el tratamiento de un paciente mientras se necesite más tratamiento indicado médicamente, sin proporcionar al paciente ayuda razonable y oportunidad suficiente para hacer los arreglos alternativos para la atención.

2. Derecho a la libertad de elección
  • El paciente tiene derecho a elegir o cambiar libremente su médico y hospital o institución de servicio de salud, sin considerar si forman parte del sector público o privado.
  • El paciente tiene derecho a solicitar la opinión de otro médico en cualquier momento.
3. Derecho a la autodeterminación
  • El paciente tiene derecho a la autodeterminación y a tomar decisiones libremente en relación a su persona. El médico informará al paciente las consecuencias de su decisión.
  • El paciente adulto mentalmente competente tiene derecho a dar o negar su consentimiento para cualquier examen, diagnóstico o terapia. El paciente tiene derecho a la información necesaria para tomar sus decisiones. El paciente debe entender claramente cuál es el propósito de todo examen o tratamiento y cuáles son las consecuencias de no dar su consentimiento.
  • El paciente tiene derecho a negarse a participar en la investigación o enseñanza de la medicina.

4. El paciente inconsciente

  • Si el paciente está inconsciente o no puede expresar su voluntad, se debe obtener el consentimiento de un representante legal, cuando sea posible y cuando sea legalmente pertinente.
  • Si no se dispone de un representante legal, y se necesita urgente una intervención médica, se debe suponer el consentimiento del paciente, a menos que sea obvio y no quede la menor duda, en base a lo expresado previamente por el paciente o por convicción anterior, que éste rechazaría la intervención en esa situación.
  • Sin embargo, el médico siempre debe tratar de salvar la vida de un paciente inconsciente que ha intentado suicidarse.

5. El paciente legalmente incapacitado

  • Incluso si el paciente es menor de edad o está legalmente incapacitado, se necesita el consentimiento de un representante legal, cuando sea legalmente pertinente; sin embargo, el paciente debe participar en las decisiones al máximo que lo permita su capacidad.
  • Si el paciente incapacitado legalmente puede tomar decisiones racionales, éstas deben ser respetadas y él tiene derecho a prohibir la entrega de información a su representante legal.
  • Si el representante legal del paciente o una persona autorizada por el paciente prohíbe el tratamiento que, según el médico, es el mejor para el paciente, el médico debe apelar esta decisión en la institución legal pertinente u otra. En caso de emergencia, el médico decidirá lo que sea mejor para el paciente.

6. Procedimiento contra la voluntad del paciente

  • El diagnóstico o tratamiento se puede realizar contra la voluntad del paciente, en casos excepcionales sola y específicamente si lo autoriza la ley y conforme a los principios de ética médica.

7. Derecho a la información

  • El paciente tiene derecho a recibir información sobre su persona registrada en su historial médico y a estar totalmente informado sobre su salud, inclusive los aspectos médicos de su condición. Sin embargo, la información confidencial contenida en el historial del paciente sobre una tercera persona, no debe ser entregada a éste sin el consentimiento de dicha persona.
  • Excepcionalmente se puede retener información frente al paciente cuando haya una buena razón para creer que dicha información representaría un serio peligro para su vida o su salud.
  • La información se debe entregar de manera apropiada a la cultura local y de tal forma que el paciente pueda entenderla.
  • El paciente tiene derecho a no ser informado por su solicitud expresa, a menos que lo exija la protección de la vida de otra persona.
  • El paciente tiene derecho de elegir quien, si alguno, debe ser informado en su lugar.

8. Derecho al secreto

  • Toda la información identificable del estado de salud, condición médica, diagnóstico y tratamiento de un paciente y toda otra información de tipo personal, debe mantenerse en secreto, incluso después de su muerte. Excepcionalmente, los descendientes pueden tener derecho al acceso de la información que los prevenga de los riesgos de salud.
  • La información confidencial sólo se puede dar a conocer si el paciente da su consentimiento explícito o si la ley prevé expresamente eso. Se puede entregar información a otro personal de salud que presta atención, sólo en base estrictamente de «necesidad de conocer», a menos que el paciente dé un consentimiento explícito.
  • Toda información identificable del paciente debe ser protegida. La protección de la información debe ser apropiada a la manera del almacenamiento. Las sustancias humanas que puedan proporcionar información identificable también deben protegerse del mismo modo.

9. Derecho a la educación sobre la salud

  • Toda persona tiene derecho a la educación sobre la salud para que la ayude a tomar decisiones informadas sobre su salud personal y sobre los servicios de salud disponibles. Dicha educación debe incluir información sobre los estilos de vida saludables y los métodos de prevención y detección anticipada de enfermedades. Se debe insistir en la responsabilidad personal de cada uno por su propia salud. Los médicos tienen la obligación de participar activamente en los esfuerzos educacionales.

10. Derecho a la dignidad

  • La dignidad del paciente y el derecho a su vida privada deben ser respetados en todo momento durante la atención médica y la enseñanza de la medicina, al igual que su cultura y sus valores.
  • El paciente tiene derecho a aliviar su sufrimiento según los conocimientos actuales.
  • El paciente tiene derecho a una atención terminal humana y a recibir toda la ayuda disponible para que muera lo más digna y aliviadamente posible.

11. Derecho a la asistencia religiosa

  • El paciente tiene derecho a recibir o rechazar asistencia espiritual y moral, inclusive la de un representante de su religión.

Publicado por: Héctor Vidal

martes, 27 de abril de 2010

CURSO DE ADIESTRAMIENTO EN CUIDADOS INTENSIVOS
I PROMOCIÓN
PERIODO 1.988 – 1.989
Coordinadores: Dr. Tobías Sheinfeld, Lic. Belkys de Monsalve.
1. Cassiani Luz Elena.
2. Cairo Adargelis.
3. Colmenares María.
4. Díaz Luís.
5. Salazar Mirna.
6. Delgado Mercedes A.
7. Merino Thanya.
8. Rivas Rosa.
9. Rivero Doris.
10. Rivero Gregoria.
11. Romero María.
12. Rosario Carmen.
13. Mujica María.
14. Rea Mireya.
15. Torres Mirian.

II PROMOCIÓN
PERIODO 1.989 – 1.990
Coordinadores: Dr. Tobías Sheinfeld, Lic. Belkys de Monsalve.
1. Díaz Sonia.
2. Guerrero Lexy M.
3. Ruíz O. Yvis del C.
4. Soto Mariluz.
5. Patiño Martina.
6. Pineda Elizabeth.
7. Sánchez Reilly.
8. Zamora Reyna.
9. Contreras Jorge.
III PROMOCIÓN
PERIODO 1.990 – 1.991
Coordinadores: Dr. Tobías Sheinfeld, Lic. Belkys de Monsalve.
1. Márquez Mónica.
2. Ávila Cupertino.
3. Bárcenas Zobeyda.
IV PROMOCIÓN
AÑO 1.991
1. Morales Eolia.
2. Buitriago Silvia.
3. Montilla María.
4. Márquez Teresa.
5. González Lourdes.
6. Mendoza Betty.
7. Rodríguez Florencia.
V PROMOCIÓN
AÑO 1.992
5 GRADUADOS
VI PROMOCIÓN
AÑO 1.992
Coordinadora Docente: Lic. Reilly Sánchez
1. Di Dino Roraima.
2. León de Torres Ana.
3. Landaeta Silvia.
4. Príncipe Olga.
5. Rojas Ana Judith.
6. Ravelo Raquel.
7. Roche Noelia.
8. Sifontes Yamilet.
9. Sira Xiomara.
VII PROMOCIÓN
AÑO 1.992
Coordinadora Docente: Lic. Reilly Sánchez
1. Brito Hilda.
2. Camacho Fanny.
3. Rojas Luzmila.
4. De Farias Iris.
5. Vargas Zulia.
6. Veliz Yasmira.
VIII PROMOCIÓN
AÑO 1.992- 1.993
Coordinadora Docente: Lic. Reilly Sánchez
1. Álvarez Maribel.
2. González Jesús.
3. González Orfelina.
4. Ortiz Soledad.
5. Rojas Aleyda.
6. Veitia Nicolaza.
7. Yegüez Nelson.
IX PROMOCIÓN
AÑO 1.993
1. Mora Yefre.
2. García Nora.
3. Piñango Adolfo.
X PROMOCIÓN
AÑO 1.994
5 GRADUADOS
XI PROMOCIÓN
AÑO 1.995
1. Ortiz Dacsy.
2. Morales Yelitza.
3. Flores Ana María.
4. Torres María Teresa.
5. Espinoza Cristina.
6. Rosario Mariana.
7. Betancourt Ana E.
8. Montilla Milagros.
XII PROMOCIÓN
AÑO 1.995
1. Camejo Yajaira.
2. Artiles Vilma.
3. Segura Flor.
4. Zambrano Carmen.
5. Muñoz Arelis.
XIII PROMOCIÓN
AÑO 1.996
Coordinadora Docente: Lic. Mercedes Delgado
1. Silva Amanda.
2. Abache de Blanco Aneida.
3. Ortiz Molina Irma.
4. Paternina Bello Nidia.
5. Garmendia Linares Yhajaira.
6. Torres Blanco Maria Teresa.
XIV PROMOCIÓN
AÑO 1.997
Coordinadora Docente: Lic. Mercedes Delgado
1. Correa David
2. Tosta Elena
3. Velásquez Mónica
4. Chirinos Liliana
5. Becerra Alba
6. otra enfermera
XV PROMOCIÓN
AÑO 1.998
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Grimaldo Thaymar Yarabit
2. Peña Beatriz
3. Montesinos Mariela
XVI PROMOCIÓN
AÑO 1.999
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Acero Liliana
2. Laynes Guillermo
3. Moreno Claydi
4. Rojas Pedro
5. Delgado Aleyda
6. Salinas Evelyn
7. Quintero Lolibel
8. Hernández Belkys
9. Isaba Carmen
10. Moreno Sor Mercedes
XVII PROMOCIÓN
AÑO 2000
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Camacho Maria Thamay
2. Rivero Adriana Rocío
3. Torres Jesenia
4. Godoy Marlyn
XVIII PROMOCIÓN
AÑO 2001
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Ruiz O. José Alberto
2. Contreras Jossy
3. Pérez Néstor
4. Sánchez Verónica
XIX PROMOCIÓN
AÑO 2002
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Gomes Chavela
2. Llamoza Daymar
3. Vergara Emilse
4. Aponte Dayana
XX PROMOCIÓN
AÑO 2003
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Henríquez Ingrid
2. Romero Audrey
3. Fernández Carlos
4. Pineda Wander
5. Briceño Mayra
XXI PROMOCIÓN
AÑO 2004
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Esmelin Abraham
2. Anangelica Suárez
3. Jolimar Valera
4. Marilyn Echenagucia
5. Pedro Pérez.
6. Richard Quiñones.
XXII PROMOCIÓN
AÑO 2005
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Johana Pedraza.
2. Johana Castro.
3. Rivera Prato Julher.
4. Morales Maria Isabel.
5. Moreno Nohelia.
6. Mundarain Johan.
7. Descaille Jelitza.
8. Arocha Leysi.
XXIII PROMOCIÓN
AÑO 2006
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Goncalves Maria Teresa.
2. Príncipe Paola.
3. Mendoza Eumir Daniel.
4. Gomes Johana.
5. Henríquez Daniela.
6. Ramírez Diana.
7. Castellon Lilian.
8. Vidal Héctor.
XXIV PROMOCIÓN
AÑO 2007
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Minerva Rodríguez
2. Carlos Gallardo
3. Carolina Jaimes
4. Carolina Fernández
XXV PROMOCIÓN
AÑO 2008
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Nancy Ramos.
2. Laura Gómez.
3. Meiber González.
4. Willmiliana Zamora.
5. Omar Morao.
6. Sheerley Pierresaint.
7. Marianella Salazar.
8. Ricardo Marriaga.
9. Keyla Velasco.
10. Dulce Hernández.
11. Melclides Rondón.
12. Lorena Ramos.
13. Hailey Silva.
14. Marlen Pereira.
15. Jefferson Bernal.
XXVI PROMOCIÓN
AÑO 2009
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Robert Friedwald Tesouro
2. Leyla Chero
3. Leticia Araque
4. Yonathan Forero Fernández
5. Pauline Peña
6. Katiuska Barreto González
7. Jazmín Arango

8. Yenny Villa Sequera
XXVII PROMOCIÓN
AÑO 2010
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Alejandra Angel
2. Carlos Suarez
3. Carolina Campos
4. Daysi Arrieche
5. Merlyn Cabrera
6. Mirtha Orozco
XXVIII PROMOCIÓN
AÑO 2011
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Adrian Quiroz
2. Allison Potter
3. Fedra Calderón
4. José Duarte
5. Leonardo Araque
6. Leonel Rivera
7. Lineth Madrid
8. Luis Cordero
9. Marceth Lucas
10. María A. Matamoros
11. Rona González

XXIX PROMOCIÓN
AÑO 2012
Coordinadora: Lic. Yvis del C. Ruíz O.
1. Aureliano Gallego
2. Betsabe García
3. Geimy Rojas
4. Johana Saviñon
5. José Ángel Ruíz
6. Yolima Pérez
7. Zuleinny Vargas